6ª fecha Resumen del clásico

EXPLOSIVO. Olimpia y Cerro nos regalaron cuarenta y cinco minutos de una emoción sin restricciones, como hace mucho tiempo no se vivía en el superclásico.

La primera etapa mostró la gran contundencia de Cerro, más la persistente búsqueda asociada de los franjeados, teniendo como resultado final los cuatro goles en medio de grandes actuaciones de Diego Figueredo, Blas Cáceres y Pedro Vera.

La espectacular definición de Pablo Zeballos, la gran jugada colectiva en el gol de Bonet, las pelotas en los palos, más el multitudinario grito de dos goles por cada bando fueron aspectos salientes de los mejores cuarenta y cinco minutos que se recuerden en los últimos años en un partido de esta envergadura.

Decisiones LO AVALAN. Aunque también pudieron haberlo condenado por el riesgo de las mismas. José Cardozo vivió su jornada más gloriosa en su novel función de entrenador, sorprendió en la semana al desempolvar a Diego Figueredo y darle la responsabilidad de conducir al equipo a pesar de su larga inactividad.

Sorprendió al relegar a Julio Aguilar para darle por primera vez minutos en este año a Cristian Ledesma, nada más y nada menos que en el superclásico.

Ambos jugadores fueron factores importantes en la manifiesta superioridad de Olimpia sobre su rival, y si agregamos la continuidad que le dio al chico Blas Cáceres, otra gran figura, estamos hablando de una gran incidencia del técnico en el resultado final, a partir de sus acertadas elecciones.

LA GRAN DIFERENCIA. Olimpia basó su victoria en el gran trabajo de su mediacancha, marcando diferencia y ganado en cada centímetro de su extensión.

El gran trabajo de Derlis Orué, con un despliegue pleno de energía, fue el complemento ideal a la técnica y la simpleza a la hora de jugar de Pedro Vera, conformando una dupla que superó con creces a la conformada por Villarreal-Brítez. La inteligencia del chico Cáceres para ganarle cuantas veces se propusiera las espaldas a Núñez, ha sido otro de los puntos altos.

El manejo que mostró Diego Figueredo, en gran parte de la primera etapa, fue clave para que el conjunto de Cardozo muestre un vuelo futbolístico sostenido para sobreponerse a las desventajas iniciales.

Juego asociado, mucho despliegue, gran convicción a la hora de pelear las pelotas divididas, más una apertura de juego hacia los costados que martirizó defensivamente a Cerro, fueron parte de la acciones del claro triunfo franjeado en la zona más importante del campo de juego.

NUEVOS AIRES. Sergio Melgarejo desmitificó la dudosa teoría enquistada en las voces de algunos personajes del fútbol, que rezaban que al superclásico del fútbol paraguayo solo lo podían dirigir Carlos Amarilla y Carlos Torres, en vista de su gran experiencia y personalidad para manejar este tipo de partidos.

El joven árbitro manejó a la perfección a los 22 jugadores, sin necesidad de recurrir a la postura prepotente y autoritaria de los anteriormente citados.

Estuvo siempre cerca de las jugadas, tuvo un fluido diálogo con los protagonistas y demostró mucha concentración en medio de un juego que por momentos fue de ida y vuelta. Melgarejo salió más que bien parado del partido más difícil de su carrera, erigiéndose como el referente de la nueva camada arbitral que propone un saludable cambio en la forma de comportarse y desenvolverse dentro de un campo de juego.

DESCONCERTADOS. En las especulaciones previas al clásico se pudo notar un marcado favoritismo de Cerro sobre Olimpia, aún con aquellas verdades futboleras que dicen que “a los partidos hay que jugarlos” o que “el clásico lo gana aquel que llega peor”. Lo cierto es que el equipo de Troglio nunca estuvo a la altura de los antecedentes que lo ponían por encima de su eterno rival, ni con el gol de Ramírez que parecía ser el inicio de una tarde triunfal, ni con el grito de Zeballos que parecía golpear las intenciones de Olimpia.

A Cerro Porteño le costó demasiado el partido, lo sufrió a lo largo de la primera etapa con un mediocampo desmembrado en el cuál siempre hubo una tremenda grieta entre Brítez y Villarreal, con carrileros que nunca desbordaron, más un Dos Santos muy tibio.

El gran pecado de Cerro pasó por no saber defender las dos ventajas conseguidas, dejándole espacios amplios a un rival que siempre mostró una alta convicción a la hora de remontar el resultado. Cuando tuvo que atacar para llegar al empate, tuvo la misma frialdad e inoperancia demostrada en el momento que tuvo que defender la ventaja, en una actuación desconcertante para un público azulgrana que superó en concurrencia a los franjeados, producto del favoritismo previo.

CARRILeS DESCARRILADOS. El rendimiento más bajo en la estructura de Cerro se dio hacia el lado de los carriles, con una actuación por demás baja por parte de Núñez y Recalde. Jorge Núñez siempre sufrió a sus espaldas la presencia de Blas Cáceres, que alimentado por Cuevas y Figueredo desbordó cuantas veces quiso en esa zona, el ex Nacional ni siquiera tuvo posibilidad de trascender en la ofensiva con sus reconocidos remates de media distancia, en la peor labor de un valor que venía precedido de muy buenas actuaciones.

El caso de Recalde es más entendible, como habitante del carril izquierdo sufre mucho cuando lo atacan, situación que ya había sido comprobada en aquel partido ante el DIM colombiano. Lo cierto es que el zurdo se ahogó en la mitad del río, ni marcó en defensa, ni colaboró en ofensiva con desbordes o su reconocido repertorio de centros, dejándolos muy solos a Ramírez y Zeballos.

NO SE ENTIENDE. Es increíble que un inadaptado haya logrado introducir un cuchillo al estadio burlando un operativo de cacheo que suele despojar de radios, cintos, encendedores y demás yerbas a cualquier aficionado común. No se entiende que en los palcos de prensa ingresen hinchas comunes gritando a viva voz los goles, como aconteció el domingo, cuando un hincha franjeado alteró los ánimos de los cerristas en Preferencias, al festejar efusivamente el gol de Ledesma en el mismísimo sector destinado al periodismo, en un acto tan desafortunado como desubicado. Es más difícil de entender que jugadores profesionales se dediquen a descargar su tensión y bronca hacia las hinchadas rivales, como aconteciera con los insultos de Zeballos hacia Gradería Sur, o los gestos de Makanaky y Cuevas hacia Gradería Norte, en una reacción que a veces la justifican en el nombre de las pulsaciones que se viven en este tipo de partidos, pero que no hacen más que fomentar cualquier situación violenta, que por suerte no tuvimos que lamentar.

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elDecano en la Prensa

Local
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Partido de Ida – Copa Sudamericana 2011
Miércoles 3 de Agosto de 2011 – 20:00 hs.
Estadio: Defensores del Chaco
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3
4
Fecha 1 del Torneo Clausura 2011
Domingo 31 de Julio – 17:30 hs
Estadio Defensores del Chaco
Tabla de Posiciones
Pos
Clubes
PJ
Pts
1
Cerro
1
3
2
Olimpia
1
3
3
Tacuary
1
3
4
Gral. Caballero
1
3
5
Libertad
1
3
6
Nacional
1
3
7
Sol
1
3
8
Luque
1
3
9
Guaraní
1
0
10
3 de Feb
1
0
11
Independiente
1
0
12
Rubio Ñu
1
0