Olimpia pudo zafarse ayer de Trinidense por una diferencia de 3-1, aunque deja dudas en cuanto a funcionamiento como equipo. Al Decano le salvaron sus individualidades, como Nelson Cuevas, autor de dos goles en grandes definiciones, y el defensor Carlos Bonet, quien marcó otro de los tantos.
Olimpia suma puntos en el Apertura, pero su nivel de juego sigue dejando muchas dudas, especialmente en cuanto al funcionamiento como equipo.
El Decano pasó tempranamente al frente del marcador ayer. Tras una falta a Nelson Cuevas, este, en jugada preparada con Lorenzo Melgarejo, sacó un lindo remate. El esférico, tras pegar ligeramente en el poste izquierdo del arquero Sergio Valinotti, se metió al arco.
La ventaja dio bríos al Franjeado, que impuso una leve ventaja con los desplazamientos de Romero, Cuevas y Melgarejo.
Pero Trinidense comenzó a asentarse, y llegaron los inconvenientes. “Triqui” mostró a ratos mejor trato del balón y mayor cohesión en su fútbol.
Defensivamente, Olimpia fue muy vulnerable, y cada ataque trinidense era una pesadilla, especialmente por el lado de Manzur y Meza.
Trinidense tuvo lo suyo con dos remates del buen jugador Gerardo Arévalos que casi se convirtieron en gol. Sin embargo, la falta de potencia ofensiva privó al equipo de Amarilla de poder aprovechar las ocasiones.
En el mejor momento de Trinidense, Carlos Bonet puso el 2-0 con remate cruzado y esquinado para el equipo de la franja.
Pero “Triqui” reaccionó, y César Bonet, adelantado por la derecha, empalmó bien tras una buena cesión de Cantero y venció a Blázquez, para establecer el descuento.
Aceleró más el cuadro de Trinidad y a punto estuvo de igualar el marcador, dejando una sensación de que, en caso de contar con hombres de mayor oficio, podía llegar a más goles.
En tiempo de descuento, tras salida rápida de los olimpistas, Cuevas se encargó con gran remate de aumentar la diferencia en el marcador, para dar al Decano una ventaja apreciable al final del primer tiempo.
La parte final fue simplemente para cumplir con los 45 minutos. Olimpia, ya conformado con el resultado de 3-1, dejó la iniciativa a Trinidense, equipo este que intentó mucho, pero al que le fue imposible llegar a un nuevo tanto.
Olimpia poco o nada propició y, salvo algunas corridas de Cuevas y Romero, y algunas intenciones de cabeza de Aguilar nada produjo.
Olimpia celebra el buen resultado, pero las limitaciones a la hora del fútbol colectivo son evidentes. Ayer salvaron las individualidades. Se evidencian fallas visibles. En defensa, Manzur no está en su nivel y no es mejor que Santiago Vergini.
El mediocampo tampoco produce nada resaltante, con hombres a los que les cuesta llevar adelante un trabajo de equipo. No hay formación que pueda rendir si existen cambios masivos en cada partido.
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